Trabajar desde un iPad: entresijos

Amigos, amigas, es oficial: la gente me mira raruno en el tren cuando saco este aparato de tecnología sin precedentes. Sí, irónicamente, hasta los señores que teclean rabiosos en su Blackberry o consultan el correo en su iPhone abren los ojos como platos como si la señorita de Neutrex Futura se acabara de sentar a su lado con un invento revolucionario venido de otros tiempos más avanzados. No sé cuándo empezaré a acostumbrarme a esa sensación tan rara de tener entre las manos algo que yo considero un instrumento de trabajo más mientras los demás me miran como si poseyera tres yates y un transbordador espacial por el simple hecho de haber decidido invertir mi dinero en un aparato tecnológico en vez de en copas el finde. Lo digo sin ningún tipo de orgullo elitista de ese que les sobra a muchos modernos ilustrados torturados por los gustos generales de la sociedad y sin la más mínima intención de despreciar las muy honorables aficiones de fin de semana de cada uno. A mí me encanta la tecnología, jugar al Scrabble con mi novio los domingos y cepillarme seis temporadas de una serie en menos de un mes, qué queréis que os diga, el mundo me ha hecho así. Y casi mejor, porque no hay bares ni banda ancha para todos. Vamos a repartirnos, a dejar que cada uno haga su cosa y, sobre todo, a trabajar, que es de lo que va esta entrada (bueno, no te creas…).

Venimos del futuro a acabar con vuestro planeta.

Antes he dicho que decidí invertir mi dinero en un iPad, pero en este caso, es un decir. De momento, soy un ser sin porvenir y este tipo de cosicas se las debo a otras personas. Ya me había planteado más de una vez que, con mi latente adicción a las redes sociales (no me denunciéis al Plan Nacional sobre Drogas, que tampoco me ha ido tan mal hasta ahora), igual no era una buena idea tener un smartphonePor otro lado estaba la problemática de vivir a cinco minutos en coche de mi universidad pero, como socia de «Personas sin habilidades motrices adecuadas para conducir» , tener que pasar una hora y media de trayecto en transporte público. Eso son tres horas por cada día de clase. Es mucho, mucho tiempo, cosa que nunca sobra cuando estás compaginando estudios, trabajo y amar tu casa. En cualquier caso, en aquel momento no tenía trabajo y era un lujo que ni quería ni podía permitirme porque realmente no me hacía falta. Tengo el móvil para que haga peso en el bolso por si tengo que golpear a algún atracador y poco más, ¿para qué carajo quería un iPhone? ¿Para jugar al Angry Birds en el tren? Pues no, mira. Si el mayor drama era perderse tantas cosas interesantes que rondan por Twitter, tocaba apechugar y ver cómo, al parecer, un niño de 10 años sí que necesita algo que tú crees que no te hace tanta falta y llorar un poco en silencio por este mundo enfermo.

Lo malo y lo bueno es que entonces llegó Tumblr: un puesto digno, os juro que todavía existen. Ante esta situación y por las características de mi trabajo, algo que pienso explicaros algún día más bien cercano, me vi ante la casi necesidad de tener un aparato mediante el cual estar siempre disponible por correo electrónico como poco y por Skype como mucho. Así, de la noche a la mañana. Durante el verano podía tirar robándole el iPhone a mi consorte, pero ¿qué pasaría cuando empezara el curso? ¿Y si intentaba buscar más trabajo y esas horas fuera de casa eran claves para conseguirlo? ¿Y si el Máster daba mucha faena? Volví a sopesar el tema del iPhone, pero estaba la incertidumbre de cómo sería mi situación después de septiembre y si era una inversión realmente útil. Mis padres, que son especialistas en saber lo que necesitas antes de que tú mismo tengas ni idea, se adelantaron y me dieron un sorpresón de fin de carrera. En casa nunca hemos vivido con grandes lujos, los veranos los pasábamos en la bella Rivas y la mayoría del tiempo libre que tenían, nuestros padres lo dedicaban a estar con nosotros. Jamás podré agradecerles lo suficiente no solo ese tipo de dedicación, sino lo bien que han sabido ser generosos con nosotros sin convertirnos en niños repeinaos. En cierto modo, creo que eso se debe a que las cosas que hemos tenido han acabado por ser una inversión en nuestra educación, como en este mismo caso.

Con el iPad me encontraba con esa sensación entre la alegría desbordante y la culpa dubitativa. ¿Lo necesitaba de verdad? Ya os contesto yo: «necesitar» es un verbo que le reservo a muy pocas cosas en esta vida, pero si la pregunta verdadera es «¿ha hecho mi vida más fácil y productiva?»  la respuesta es sí treinta veces, da igual la hora del día a la que me lo preguntéis. Con esta entrada no quiero animar a todo el mundo a comprarse un iPad porque sí, sino a pensarse trescientas veces en qué gasta uno el dinero y qué busca en lo que se está comprando. No te fíes de tu sobrino que sabe un montón de informática (concretamente sabe cómo instalarte el Windows XP, ni siquiera el 7) o de tu compañero de trabajo, que tiene un gusto exquisito comprando jarrones Ming, simplemente piensa que cuando gastas dinero, inviertes en algo y es para ti. No importa lo que piensen los demás, establece unas necesidades, apunta los pros y los contras y gástate lo que a ti te parezca conveniente (aunque si te vas a por algo engarzado en diamantes, igual empiezas a caerme bastante mal). En este caso, solo puedo hablar por mí y decir que, en función del brutal uso que le doy casi a diario, estoy muy satisfecha y creo que merece realmente la pena como sustituto de un portátil si tienes un entorno de trabajo sencillito como el mío. No entraré a discutir la diferencia con otros tablets, porque estoy segura de que también son una estupenda inversión, aunque comparando yo les vea más pegas que ventajas y encima al mismo precio. Como os digo, hay que elegir a la medida de uno, y punto.

Karate a muerte entre manzanitos.

El iPhone quedó totalmente descartado porque su única ventaja frente al iPad, además del precio, era que servía para tener todo en el mismo aparato y olvidarse del móvil. Como quedamos en que el móvil solo me sirve como arma de defensa personal o para medir mi paciencia contra televendedores pesados, no me lo volví a pensar mucho. Un smartphone es muy útil para responder a necesidades básicas del trabajo como contestar correos o atender a las redes sociales profesionales, pero si hablamos de dedicarle unos cuantos minutos a editar o revisar textos, la cosa se fastidia. La mayor parte de mi trabajo actualmente consiste en redactar entradas para el blog del equipo de Tumblr en español, traducir otras del blog oficial en inglés y editar, revisar y traducir los documentos de ayuda. Todas estas cosas se pueden hacer desde el mismo navegador, aunque en el caso de los documentos, cuando trabajo desde casa, copio el texto en Word y voy alimentando una memoria de traducción que me ahorra mucho trabajo. Ya os explicaré en la próxima entrada cómo soluciono este pequeño problema cuando trabajo fuera. Sin embargo, todo lo que atañe al blog se puede hacer perfectamente desde el iPad, ya que la mayoría es contenido original que tengo que generar yo misma. Hay dos modalidades de entrada: blogs destacados y entrevistas. Esto último suele llevarme bastante más trabajo, ya que conseguir que la gente te devuelva los correos a tiempo (o que te los conteste a secas) es algo complicado y requiere ser un poco pesado y estar pendiente del correo y de las redes sociales. En cuanto a las traducciones de entradas en inglés, suelen correr bastante prisa, así que muchas veces el encargo me pilla on-the-go y aprovecho esos ratos muertos de tren para quitármelos de encima y tener al cliente muerto de felicidad. Todo esto no podría hacerlo cómodamente en la pantallita de un móvil. Os preguntaréis por qué me lío con un iPad pudiendo utilizar un portátil o un netbook, que me restringen menos a la hora de hacer ciertas cosas algo más complejas. Yo os lo explico…

¿Qué ventajas tiene sobre un portátil?

Comodidad y rapidez, principalmente. La primera vez que coges el cacharro y te lo guardas en un bolso enano para sacarlo de casa es maravillosa, pero aún mejor es echárselo al hombro y disfrutar de un peso casi inexistente y ningún bulto evidente hacia el exterior. Si tienes unos cascos con mando a distancia ya es la panacea: enchufas el iPod y a tirar millas. Luego llega el momento de utilizar las posaderas y aquí viene lo mejor. En los primeros años de universidad tenía unas tres horas de tren cada semana para ir hasta Manlleu, así que trabajaba muchísimo en el portátil. Os puedo asegurar que era una pesadilla, y más si lo acompañaba la conducción peligrosa de los señores de la Renfe o uno de esos pasajeros que creen que tu asiento también les pertenece. Un tren de media distancia no es el entorno de trabajo ideal uses lo que uses, todo hay que decirlo, así que uno teclea bastante incómodo en esta situación, pero tener una pantalla un poco más grande y un teclado físico no compensa el ir con un bulto a cuestas que además también te exige más espacio vital a la hora de utilizarlo. Cuando te acostumbras al teclado táctil y pillas velocidad, no tiene nada que envidiarle a uno tradicional y tu productividad no se resiente.

Otra cosa que me gusta del iPad es el modo reposo, que le da cien patadas al de cualquier ordenador. Además, no hace falta que cierres los programas que estabas usando antes de apagarlo, así que si uno está a punto de pasarse de parada es cuestión de cerrar la tapita y salir corriendo. No sería la primera vez que salgo medio arrastrándome de un tren porque no he guardado el portátil a tiempo…  Luego está mi parte favorita: la rapidez de carga de las aplicaciones. Con la nueva actualización a iOS 5, además, es mucho más sencillo pasar de una a otra. El hecho de tener a tu alcance recursos como los que ya comentaré (diccionarios, enciclopedias, vídeos) mediante una aplicación, sin necesidad de trabajar a través del navegador, es una pasada, pero que se carguen en un abrir y cerrar de ojos es mucho mejor. Además, las interfaces suelen ser mucho más agradables a la vista en versión aplicación que en los programas que todos tenemos instalados en el ordenador, así que en algunos casos incluso cuando estoy en casa me enchufo al iPad porque me resulta más cómodo trabajar desde ahí, ¡imaginaos!

¿Y sobre un netbook?

Partimos de esta base: nunca le he visto la chicha a los netbooks fuera del uso personal y de relativo ocio. Tiene las incomodidades de un portátil y, encima, en un formato tan pequeño que trabajar en él no es mucho más apasionante que en un tablet: más peso, más grosor, not cool. Jugar ya debe de ser una pesadilla. Si hablamos de formatos reducidos, siempre es preferible librarse del teclado físico: su minusculidad lo hace tan o menos cómodo que uno táctil, aunque es cierto que no roba espacio de la pantalla. Y ahí está, esa palabra mágica que tanto he repetido: «táctil». No hace falta que os cuente lo maravillosa que es dicha tecnología cuando te familiarizas con ella ni la cantidad de tiempo que ahorra. La definición y la calidad de la pantalla también me parecen importantes. ¿Un ejemplo? El iPad y la Smart Cover han resultado ser fantásticos a modo de segunda pantalla para los ejercicios de clase de doblaje: no ocupan demasiado sitio en la mesa y tienen el tamaño perfecto para poder visualizar la película mientras trabajo con el guión en la pantalla grande, sin que me moleste un segundo teclado. Está claro que, actualmente, los netbooks son dos o tres veces más baratos que los tablets, pero creo que, en perspectiva , éstos últimos son más completos porque sirven tanto para trabajar como para sacarle un montón de jugo a tu tiempo de ocio, todo junto pero no revuelto. Y ya no os cuento el gustazo que es traducir una aplicación y poder testearla en vivo y en directo…

Con esta entrada solo pretendo exponer mi experiencia y aportar mi granito de arena para desmitificar esa imagen que algunas personas tienen del iPad como juguetito para geeks, gadget para fardar o cacharro inservible culpable del hambre en el mundo y el calentamiento global. Un iPad es útil, muy útil, de hecho… si lo usas para los fines adecuados. Igual que los videojuegos pueden enseñarte muchas cosas, si sabes a qué jugar o la lechuga no engorda si no le echas tres botes de salsa rosa. Que sí, oiga, si lo quiere usted para tocar un piano virtual y tenerlo en el salón como una pieza de la vajilla para presumir ante las visitas, será una inversión inútil hecha por otro inútil, si se me permite. Que ahí está la cosa, ¿culpamos al invento o al uso que le da el señor que lo compra? Chan-chan, ¡qué tensión, preguntas sin resolver! En la próxima entrada destacaré algunas de las aplicaciones que pueden resultar útiles para cualquier trabajador de bien, especialmente traductores. Stay tunned!

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18 pensamientos en “Trabajar desde un iPad: entresijos

  1. Esta es una entrada sobre cómo una persona descubre una nueva necesidad. Es justo lo que me pasó a mí, me compré el BB por capricho y ahora no podría vivir sin un smartphone por temas de trabajo. Cuando nuestro trabajo depende casi exclusivamente de internet, es casi un obligación impuesta.

  2. Como siempre, una entrada dicharachera (como Gustavo, el de Barrio Sésamo) y muy divertida. Y oiga, me has convencido. Ahora mismo voy a comprarme uno… :) No, aún no tengo la pasta, pero lo tengo pensado, si es verdad que se puede traducir tan bien y tan rápido como dices (¿Usas Trados también?). Me he dado cuenta de que el portátil es un engorro para alguien que depende del tren para irse al aeropuerto, pero pasa eso, que me faltan los euros para comprármelo.

    Estoy contigo con que la culpa no es del aparato sino del que no sabe usarlo para lo que corresponde. Ahora mismo, sin mi iPhone no podría vivir. ¿Que me cambias el iPhone por un troncomóvil y un iPad? Sería igualmente feliz, porque lo que yo necesito es estar conectada a internet constantemente por si me envían trabajo. Llamar, me llaman poquísimo, pero hija, cuando invertí en el iPhone el iPad aún no existía (solo en Norteamérica)… También lo uso en el metro, cuando me he olvidado el libro de lectura, para jugar al solitario (que va muy bien para la memoria y la agudeza visual), porque muchos de los juegos que tengo necesitan internet (es lo malo que tiene de que en el metro de Londres no haya wifi ni 3G).

    Bueno, ya me enseñarás todas esas cosas maravillosas en dos semanitas.

    • ¡Gustavo era mi ídolo! Un honor. No, no existe ninguna CAT para iPad que yo sepa. En mi caso es perfecto porque el tipo de traducciones que hago (entradas muy breves sobre actualizaciones de funciones en Tumblr y demás) no requieren ni tirar de una MT ni almacenar nada en ella, ya que son contenidos muy puntuales que es más que improbable que reutilice. En ese sentido no lo recomiendo, no puede sustituir a un portátil para traducciones “normales”, por decirlo así, aunque tengo que probar si tira Wordfast Anywhere. Sobre esto ya os explicaré mi “truco desesperado” el próximo día.

      Es una elección muy, muy personal y creo que cuesta un dinero interesante como para pararse un buen rato a pensar si compensa o no. Da un pelín de rabia ser etiquetado por utilizar un aparato que tiene mala fama solo porque hay gente que invierte todo ese dinero en él para hacer, básicamente, nada útil. El iPhone es estupendo para ese tipo de cosas: correos, redes sociales, aplicaciones que no requieren un pantallón… ¿No llega el 3G al metro? Eso sí que no me lo esperaba.

  3. Cada vez más gente se apunta al ipad para trabajar. Hace unos meses mi compañero de blog. Hace poco mi chica y ahora veo esto. Voy a tener que probarlo algún día.

    • Me voy corriendo a leer esa entrada, que la pasé por alto. La verdad es que es cómodo para tareas sencillas, aprovechas tiempos muertos y ganas productividad fuera de casa. Dentro, te sirve como distracción: trabajas en el estudio y consultas tus cosillas en el sofá. No creo que pueda sustituir a un ordenador “al uso” para trabajar, eso está claro, pero como compañero va estupendamente si te puedes permitir la inversión.

  4. Mira que soy defensor de Mac y enemigo de iPods, iPads, iPhones y demás zarandajas, aunque he de reconocer que el cacharro tiene su utilidad. Como todo, supongo que depende de las necesidades de cada uno. El problema lo veo para clientes más estándar en los que necesites Trados o aplicaciones similares que no tiren en un iPad (lo siento, soy el ogro realista de las desilusiones XD)

    • Hombre, faltaría más, es que no sugiero que se pueda sustituir o utilizar como herramienta de trabajo habitual ni de lejos, de entrada porque el formato no es cómodo para tirarte 8 horas trabajando. Es útil dentro de un uso lógico: no perder el tiempo mirando a las musarañas en el tren, por ejemplo. Antes leía en los ferrocarriles y sufría bastante por el ambiente, ahora trabajo en el tren y el tiempo que me ahorro, lo uso para leer en casa tan tranquila. No le veo mucha aplicación para gente que va en coche de casa al trabajo y del trabajo a casa, por ejemplo, aunque dependiendo de la profesión seguro que puede tenerla.

      Es lo que decía más arriba: si tienes un entorno de trabajo más o menos sencillo, es estupendo. El problema de las CAT se puede arreglar de otra forma para encargos muy pequeños o cosas realmente puntuales donde te sea casi imprescindible usar ese tiempo muerto que pasas fuera de casa en trabajar. Creo que precisamente para eso es útil: adelantar todo aquello que puedas y te rente desde fuera gastando un tiempo que de otra forma perderías. Cuando la cosa se pone más complicada, merece más la pena jugar al Plants vs Zombies :D

  5. Yo ya os hablé de las ventajas de un smartphone y seguro que es más de lo mismo con un tablet. :) En mi caso, prefiero el smartphone porque ese lo llevo siempre a todas horas y cuando viajo es en fin de semana, en cuyo caso hago todo lo posible por no tener que trabajar.

    Como dice Verónica, en realidad fue una necesidad que se me creó, ya que pillé el móvil por probar y ahora no sabría qué hacer con él. Soy mucho más productivo porque, por ejemplo, cuando vuelvo del trabajo miro todo el Google Reader y lo que se ha cocido en Twitter… mientras ando. :P ¡Y todavía no me he chocado con nadie, eh! :P

    El otro día le estuve dando bastantes vueltas para pillarme el Samsung Galaxy Note, que es un híbrido entre teléfono y tablet, ya que tiene 5,3 pulgadas y la batería es de 2500 mAh, además de que tiene lápiz táctil integrado: http://www.xataka.com/moviles/samsung-galaxy-note-tambien-se-filtra-antes-de-su-presentacion Pero sabiendo que con el móvil actual me va bien y quiero me que aguante un poco más, creo que me esperaré al Mobile World Congress de Barcelona del año que viene a ver qué presentan. :D

    Saluditos,

    Pablo

  6. Me ha encantado tu entrada. Soy traductor y periodista, y trabajo en comunicación (echo de menos la traducción, la vida da muchas vueltas). Tengo un iPad y cada día que pasa lo veo más utilidad. Yo lo uso sobre todo para leer periódicos (KioskoyMás, Orbyt, FT, WSJ) y tener encima documentos en PDF o Word para el trabajo. También para navegar en general en casa, es más cómodo que con el ordenador. En mi trabajo se lo está comprando todo el mundo. No he visto mucho esa idea de iPad igual a friki, gasto innecesario y juegos, pero me lo puedo imaginar, también me considero un ‘vendedor’ del iPad para quien le pueda ser de utilidad. Enhorabuena por el gran uso que le das y por el blog.

  7. Yo el iPad o cualquier tablet/smartphone no lo veo para hacer traducciones aunque no se necesite herramientas TAO. Más que nada porque aunque la pantalla del iPad es más grande, el hecho de ser un teclado táctil a mí personalmente me supone un obstáculo. Se cometen más errores y el hecho de no disponer de un corrector como el de Word, por ejemplo, puede hacer que se nos pase más de algún error tipográfico o tonto. Incluso cuando tengo que escribir un email más elaborado me espero a hacerlo en casa en el ordenador por la misma razón.
    Pero si a ti te va bien, eres muy habilidosa jaja.

  8. “-Hola, soy Jordi y también soy tecnófilo. // -Hola, ¡Jordi!”
    La fase uno, reconocer un problema, ya la he superado. Ahora debo llegar a la fase de aceptarlo y comprarme un tableto maravilloso. Qué carajo, lo que me hace falta es pasta. Pero necesito más comer, pagar el alquiler y las domiciliaciones, así que de momento no hay tableto. El año que viene ya hablamos, que ayer vi un vídeo del Motorola Xoom 2 que me hizo babear. :D

    Como dices, un tableto no puede sustituir a un ordenador con SO completo y teclado. Al igual que un portátil de menos de 17″ no puede sustituir un PC de sobremesa o un sofá y el regazo, una mesa de trabajo chula y una silla ergonómica. Aunque siempre hay gente que trabaja en portátil en el sofá, como Curri, si la memoria no me falla.

    El caso es que un tableto sirve como pantalla adicional en entornos de trabajo en la nube que no requieran de mucha entrada / edición de texto. Porque, digan lo que digan, ni los teclados virtuales ni la entrada de voz son tan eficientes como un teclado de los de toda la vida. No me veo produciendo 3000 palabras nuevas o poseditando 8000 con un teclado virtual, sinceramente. Además de que la mayoría de aplicaciones profesionales solo funcionan en un SO completo como Windows.

    En nuestra profesión, los tabletos sirven para tenerlos al lado del PC y consultar documentos / webs de referencia. Aunque para eso también va bien un segundo monitor o un monitor de más de 30″, claro. Sirven para revisar documentos o PDF y marcar las galeradas ahí mismo. Pero sobre todo, en mi opinión, sirven para separar la vida personal de la profesional. En la tableta, el entretenimiento y la información. En el PC, el curro. En el sofá, el cachondeo. En el escritorio, la seriedad. Así no solo cambiamos el chip y nos centramos más fácilmente, sino que nos aseguramos de no enmerdar (verbo que, acabo de descubrir, no es un catalanismo) el PC de trabajo.

    PD: Google Translator Toolkit tiene traducción automática y memorias de traducción y puede desactivarse el envío del texto final a Google. Quizá funcione en un navegador móvil.

  9. Nieves, le entran ganas a uno de hacerse con un ipad al leerte :P
    Y me quedo con tu idea que creo que puede aplicarse a cualquier gadget, si le encuentras el uso adecuado, más o menos justificado, pero al menos les sacas jugo, ya vale la pena.
    A lo que dice Jordi sobre Google Translation toolkit, que uso casi a diario con un cliente concreto, sí que es verdad que todo se hace por navegador web y funciona en cualquier entorno o dispositivo. El problema que le veo es que al trabajar con documentos, tienes que cargarlos al toolkit desde un archivo y no sé si es posible hacerlo desde un dispositivo como un ipad… puedes cargarlos primero en casa y trabajar con ellos en el tren pero nada de cosillas on the go…. mmmm
    ¡Saludetes!

        • Haciendo publicidad gratuita a Toshiba, diré que dispongo de una tableta Folio100 que, en mi opinión, posée un hardware más avanzado que incluso el iPad 2, además de tener más interfaces de entrada/salida (SD, HDMI, USB, micro-USB…), muy útiles para traductores. Desgraciadamente, el software de fábrica no está a la altura del hardware (entre otros, carece de tecnología 3G), así que decidí dedicar un día entero a flashearla e instalarle el sistema operativo Android 2.2. Ni punto de comparación.

          Ahora tengo acceso al mercado de Android y a aplicaciones (siempre gratuitas) como por ejemplo Dropbox, desde la que descargo archivos de trabajo. También he probado el Google Translation Toolkit y se pueden subir documentos sin problema.

          Y con respecto al tema del teclado la solución está, como siempre, en… ¡eBay! Por 20 leuritos me compré de los chinos cibernéticos un teclado USB que hace las veces de carpeta protectora. Entre las desventajas se encuentra el hecho de que carece de tecla ñ y que añade algo más de peso al bolso.

          Aun así, si me dieran a elegir entre un iPad 2 y una Folio100, la respuesta la tengo clara: the first one :)

  10. Genial, veo que no soy el únic que hizo un análisis similar para comprar un iPad.

    Yo desde que lo tengo, en casa, en la calle… y el portátil cogiendo polvo.

    La usabilidad es la pera, pero lo mejor es que siempre está ahí.
    Yo escribo mi blog siempre con la app de WordPress para iPad, y es muy cómodo.

    Un convencido, y eso que soy de los que tienen el uno…

    Encantado de saludarte, Solamente.

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