El peligro de traducir para vender

Como muchos sabréis, cuando uno está hasta arriba de trabajo y las fechas límite le acechan como hienas salvajes siente un deseo repentino por hacer todas esas cosas que ayer, que tenía el día libre, le parecían poco apetecibles. Por ejemplo, leer ese libro que dejaste a sólo cuarenta páginas de terminar hace dos meses, jugar a ese videojuego que hace tanto que no sabe de ti que está punto de desinstalarse él solito o buscar una excusa en un encuentro casual con IMDb para terminar escribiendo un post. Si nos basamos en datos empíricos, se podría decir que hoy, a dos días de una entrega para Historia Antigua a través del cine, he cumplido dos de esas tres cosas. ¿Por qué exponer al mundo mi carácter procrastinador cuando todavía no tengo trabajo, os preguntaréis? Pues para contextualizar, aun a riesgo de cavar mi propia tumba y enterrarme dentro con mi escasa buena reputación. Como os contaba, estaba buscando información sobre la serie Spartacus: Sangre y arena en IMDb para un trabajo que tengo que hacer sobre El Peplum en Hollywood 2.0: La antigüedad en la televisión. Los que me conozcáis un poquito entenderéis por qué me decidí a hacer esta asignatura. Los que no, debéis saber que me encanta el cine desde que tengo memoria, cosa de la que mi hermano Javier tiene buena parte de la culpa. Mi tradición más sagrada es ir cada viernes a mi sala más cercana y, cuando no puedo, me quedo en casa con mi fría tele de plasma. El primer año que pasé en Barcelona iba a menudo al Club Coliseum a ver películas sola y, si aún viviera en Madrid, estoy segura de que sería una de las socias más pesadas de la Filmoteca. Incluso con la sala llena de gente irrespetuosa, que ya es rutina, hay algo en el cine que hace que mi mente anule todo eso y me quede siempre con lo bueno, por poco que ofrezca una película. Sé que hoy en día la mayoría del cine que nos llega es un negocio y en muchos casos un montaje glamuroso evidente. Muchas veces acepto eso y voy a ver películas que podrían ser más de lo que son y otras me siento en una sala a la una de la mañana, sola con mi pareja, viendo una película que nadie sabe cómo ha sobrevivido en cartel más de dos semanas.

Entre unas y otras puede haber muchas diferencias, pero si hay algo que me cuesta tolerar en ambas son los títulos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Dónde nació esa tendencia de estupidizar al máximo los títulos de las comedias? ¿Por qué las distribuidoras sufren tanto sólo de pensar en traducir al castellano los títulos de las películas de ciencia ficción? ¿Desde cuándo respetamos el título en inglés sólo cuando «queda molón» y no cuando realmente tiene sentido hacerlo? No puedo comprenderlo. No sé cómo hemos llegado hasta aquí. Claro que si recuerdo que soy una fiel defensora del cine en versión original, todo esto de los títulos se me desbarata un poco. Me sucede lo mismo con los «tráilers», puesto que no han sido pocas las veces en las que me han vendido una película que yo no quería ver, hasta que algún conocido sin miedo le ha echado un vistazo y me ha sacado de mi error. Mi pregunta es, ¿qué culpa tengo yo de que las distribuidoras se empeñen en intentar vender películas orientadas a un público muy específico a las grandes masas? ¿Por qué es mi deber despojarme de todo prejuicio e indagar sobre el título original de cada comedia que voy a ver para saber si es un pestiño o puede merecer la pena? Porque hay personas ahí afuera que quieren hacerse ricas, señores. Los daños colaterales somos nosotros, los espectadores más fieles, y un traductor que está en su casa escribiendo con su propia sangre un título que le horroriza por encargo de su jefe, al que llamaremos «El Corbatas» (desde aquí, mi profundo respeto a la gente que lleva corbata al trabajo y SÍ tiene escrúpulos). «El Corbatas», si pudiera, le vendería Pi: Fe en el Caos de Aronofsky a tu tía, la que el otro día lloraba con la boda real inglesa. Y si le dejan, lo va a intentar. La primera víctima será el traductor, ese pobre hombre que, en el imaginario colectivo, es el culpable de las atrocidades que vemos cuando consultamos la cartelera. De él me he acordado hoy cuando he visto en ese hermoso lugar que es IMDb que «Coming soon» tenemos la secuela de The Hangover, película que en España se tradujo como Resacón en las Vegas. También me he acordado de este artículo de Xosé Castro en El Trujamán y de cómo subía y bajaba la cabeza en gesto afirmativo o me llevaba las manos a la cabeza en un gran «facepalm» mientras lo leía.

Es que "La resaca" les sonaba a cosas del mar.

Hay muchísimos errores de traducción que se solucionan con un simple parche de contenido, una reedición o una actualización de una web. El título de una película es para siempre. Sí, para siempre. Por eso, «El Corbatas» debería pensárselo dos veces antes de cortarle las alas al traductor. Y el traductor, si se siente valiente esa mañana, debería intentar explicarle a «El Corbatas» (aunque ya sé que es muy complicado, amigos) por qué Resacón en las Vegas es un título desafortunado no, lo siguiente. La primera vez que vi anunciar esta película sentí un escalofrío en la espina dorsal. «Otra» pensé «otra maldita estúpida comedia americana» (¡cuántos adjetivos! Y los que me dejo). Puede que un viernes por la tarde me planteara verla, pero no estaba en mi lista de prioridades de aquí al 2080.  Todo por un título. Un título que me alejó de una más que divertida comedia hasta que las recomendaciones pudieron más que el repelús. Sin embargo, amigos, más allá de los prejuicios iniciales que nos pueda suscitar un título está el verdadero crimen, y es que esta traducción nos ata las manos de cara al futuro. Ahora mismo eso es algo peligroso, las secuelas están a la orden del día y más en franquicias que funcionan solas. Parece que dejar el título como La resaca, que no es ni más ni menos que la traducción literal del original, le daba un aire demasiado serio. Hasta se podría confundir con una comedia europea, «El Corbatas» no lo quiera. Supongo que el siguiente paso era hacer que la palabra «resaca» fuera más simpática: pues «resacón», que es lo que tiene la gente de a pie: «uf, vaya resacón…». Pues vale, muy bien, aceptamos barco. No, no, «El Corbatas» todavía no está contento, a esto le falta glamour, le falta el toque «hollywoodiense». «¿Dónde dices que es la peli?», pregunta. «En Las Vegas», contesta el traductor. «Por favor, simple traductor ¿qué vende más que Las Vegas, icono del capitalismo por excelencia? Ponlo, ponlo. Y al diseñador le dices que me cambie esa letra estilo palo seco por unos neones guapos, guapos.» Y así nació Resacón en las Vegas y llegó hasta nuestros cines. Imaginemos que el traductor, osado, se atrevió a sugerir que, si la película tenía éxito (como en los tiempos de Hot Shots!) se haría una segunda parte y que «El Corbatas», en su actitud habitual, se fue a recargar su móvil corriendo aburrido por tales tecnicismos lingüísticos que ahora no eran más importantes que ganar dinero. Y entonces llegó el día.

Donde antes teníamos un simple The Hangover ahora tenemos un The Hangover 2, y el nuevo traductor un marrón importante. ¿Dónde queda la continuidad de la saga? No podemos llamar a la película Resacón en las Vegas 2, simplemente porque ¡oh! sucede en Tailandia. El traductor, azuzado por la distribuidora y su leal súbdito, «El Corbatas», deambula por casa fustigándose con una hoja de ficus y preguntándose «¿¡qué hago ahora, Santa Patata Frita!?». Con este problema encima sólo hay una solución: la referencia a la franquicia no puede perderse y lo único que nos queda libre de contextos pasados es «resacón en». Ahora la solución más limpia, bonita y lógica sería informarse, averiguar que, como decíamos, la película sucede en Tailandia y unir las piezas como si de un puzle para niños mayores de 18 meses se tratara: Resacón-en-Tailandia. Qué bonito, qué melódico, qué continuidad. Pero no. «El Corbatas» no está satisfecho y nadie lo entiende, pero él acaba de ver una oportunidad de mejorar su glorioso primer título. Quiere un 2 y lo quiere para ayer. ¿Cómo va a saber la gente que es una segunda parte si no hay uno? Ya tenemos Resacón 2. Podríamos dejarlo ahí y aceptar una ligera reminiscencia de una película a otra, pero no. En la anterior quedaba claro dónde sucedía la acción, ¿por qué aquí no? Hay que arreglarlo. Al más puro estilo Fairy de limón subtitula «¡Ahora en Tailandia!» como quien exclama «¡Ahora con más concentrado de limón!». Sublime ¿verdad? Sin duda, cuando voy al cine lo que quiero es tener la sensación de que me están vendiendo un yogur en lugar de una película. El problema del señor que vende es que no siempre piensa como el señor que consume. O, mejor dicho, el señor que vende piensa siempre que el señor que consume es idiota. Esto me hace mucha gracia, especialmente después de años de oír a mis profesores que no hay nada más «reader friendly» que el inglés (¡huid de la anáfora y la catáfora, pecadores!). Resulta que los distribuidores de nuestro país no están de acuerdo: ellos quieren llegar a la cumbre de la simplificación, quieren darle la información mascada o, peor aún, adulterada, a sus espectadores.

Cada vez que añades un subtítulo un rotulista mata a un gatito.

Incluso asumiendo la idiocia del espectador, Resacón en Tailandia era una opción mucho más lógica ahora que nos hemos metido en un jardín del que no podemos salir. Aun así, podía tener sus inconvenientes. Supongo que «El Corbatas» pensó que la gente la confundiría con un remake oriental de la primera, y no la relacionaría con una segunda parte (a pesar de que tengamos el cartel con los mismos actores y nos bombardeen a publicidad). Algo parecido ocurrió con la desafortunada Bienvenidos al Sur, que fue confundida por mucha gente por una segunda parte de Bienvenidos al Norte (una comedia francesa que recomiendo encarecidamente, por gafapasta que suene), en lugar de ser tomada por lo que era: un remake a la italiana de esta última. De hecho, toda la confusión viene de la propia traducción en español e italiano de Bienvenidos al Norte, puesto que el título original en francés es Bienvenue chez les Ch’tis. Ni norte, ni sur. Mirad en qué líos nos puede meter una traducción. En el caso de The Hangover fueron mucho más inteligentes las traducciones de otros lugares como Italia, donde se llamó Una notte da lioni (literalmente, Una noche de leones), o Sudamérica, donde se tituló ¿Qué pasó anoche?. En ambos casos el título elegido no nos ata las manos de cara a posibles secuelas y con añadir un simple 2 el público asociará automáticamente una película con otra. Puestos a cambiarle el título a la película para hacerla más transparente o comercial, prefiero cualquiera de las dos opciones anteriores, aunque también es peligroso si el día de mañana a alguien le da por rodar What happened last night? (de hecho, ya hay una película coreana que se llama así). No quiero dar a entender que los españoles seamos primates sin ningún tipo de lucidez y nos sea totalmente imposible relacionar una película llamada Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia! con su predecesora; es que estética, lógica y contextualmente es un horror. Un destrozo. Un sacrilegio. Y lo peor de todo es que la culpa no la tiene el traductor y eso no lo sabe casi nadie. Seguramente nuestros familiares, amigos y conocidos estén cansados de que saltemos siempre que alguien lo menciona como fieras recién liberadas: «¡te estás equivocando, eso no es culpa del traductor, es que las distribuidoras les obligan a buscar un título comercial y lo más graciosete posible para atraer a incautos!». Todo esto con la cara roja y la furia de quien ve su profesión criticada desde el desconocimiento, claro, pero nos desviamos del tema. En otros países también hubo elecciones que nos trasladan al más absoluto surrealismo, como es el caso de Bélgica y Francia donde se llamó Very Bad Trip. Sí, señores, cambiamos un título en ingles por… otro en inglés. Fantástico.

Otra que tal baila.

Llegados a este punto sólo me queda preguntarme qué habría pasado con películas como Ocean’s Eleven de haber sido traducidas con este tipo de criterios. Qué pasaría si alguien hubiera decidido adaptarlas al castellano y en vez de Los once de Ocean se les hubiera ocurrido traducirlo como Los chicos de Ocean o Dándolo todo por mi colega Ocean o alguna otra sandez digna de un programa de Leticia Sabater, que tantas secuelas ha dejado en mi ya de por sí dañada mente. De haber sido así, cuando llegara Ocean’s Twelve iríamos a nuestros cines para encontrarnos con Los chicos de Ocean: ¡ahora son doce! y buscaríamos lo antes posible no la salida de incendios, sino la entrada más cercana al infierno. ¿Y si Los padres de ella, una traducción bastante libre pero que a mí me gusta, se hubiera llamado ¡A por los suegros!?  ¿Nos habríamos atrevido a llamar a la segunda parte ¡A por los otros suegros!? ¿Qué me decís de cambiar 28 días después por Infectados, y luego a 28 semanas después por Vuelven los infectados? Cuando salga 28 meses después podemos rematar la faena ofreciendo al público Los infectados vuelven a volver. Puede pareceros que estoy llevando las cosas al extremo, pero veo que, al menos en algunos géneros, este es el camino que está siguiendo la industria. La industria, quiero insistir. Por suerte, en estos casos hemos salvado el pellejo pero, ¿y si alguien decide hacer una secuela para (500) Days of Summer (aquí (500) Días juntos) y la llama (500) Days of Autumn? ¿Cómo se va a llamar, (500) Días Superjuntos o (500) Días Pegados? Si habéis visto la película sabréis que Summer es la protagonista, de ahí el juego de palabras: (500) Días de verano vs. (500) Días con Summer. Reconozco que este caso concreto era muy complicado, y es uno de esos en los que yo habría mantenido el original y habría puesto la traducción en un subtítulo, o incluso habría eliminado el juego de palabras dejándolo en un simple (500) Días con Summer, que al final, como espectador, nos dice lo mismo que (500) Días juntos y deja más puertas abiertas. Además, en español ya de por sí sobra ese 500 entre paréntesis, porque si lo quitamos el título queda condenadamente mal (Días juntos) mientras que en inglés suena perfectamente familiar (Días de verano). Y es que, ¿en cuántas ocasiones el significado del título de una película no se recoge dentro de la misma? Si os interesa contestar a esta pregunta, os recomiendo que visitéis este completo blog sobre títulos de películas, está lleno de curiosidades.

Ahora ya he procrastinado, he huido de mis responsabilidades durante un rato y os he contado algo que, en el fondo, no tiene relevancia. Porque sí, pase lo que pase, «El Corbatas» ya ha ganado y lo único que ha cambiado es que esta traductora, mientras compre su entrada para Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia!, fruncirá el ceño. Y mucho.

44 pensamientos en “El peligro de traducir para vender

  1. Muy interesante.
    Cierto es que nadie piensa que “El Corbatas” está detrás de todo ello.
    Recuerdo que en mis primeros años de carrera pensaba: “seguro que triunfo como traductor, el mercado está lleno de malos traductores, mira que mal han traducido este título.”
    En fin, creo que en ocasiones es demasiado complicado tener en cuenta los innumerables aspectos que pueden afectar la decisión de un título u otro.

    • ¡Gracias Pedro!
      Pocos son los que lo saben, es lo triste. Yo misma, que siempre me he interesado por la traducción, he aprendido cosas que no sabía y me he tenido que tragar muchas críticas con patatas. Es muy complicado, sí, esa es la palabra :_)

    • Meridiano. No creo yo que mi cabeza de para tanto, pero intentaré que uno al mes no deje de falta.
      Buenísimo lo de Virch, es más de lo mismo. Hay cientos de artículos al respecto, y no es para menos.

  2. ¡Ay, qué risa con esta entrada! Si es que El Corbatas tiene que ganarse el sueldo…

    Seguro que tiene que haber una razón más profunda detrás de todo esto. Yo he visto cómo se han decidido algunos nombres de juegos por el equipo de marketing y está claro que tienen la intención de llamar la atención del consumidor todo lo posible aunque cambien el título totalmente. ¿Y si en realidad le cambian el título porque con ese cambio de título resulta que la gente siente curiosidad por la película y acaban yendo al cine? Misterios de la muerte humana…

    Por cierto, que esto mismo pasa ya con Die Hard (Junga de cristal). En la primera parte tiene sentido lo de “jungla de cristal” como metáfora del edificio, pero ¿y en el resto?”. Si ej que…

    Para terminar, recomiendo un blog que va de esto de la traducción de títulos de películas precisamente: Pedazo de título (http://pedazodetitulo.blogspot.com/).

    Saludos,
    Pablo

    • ¡Me alegro de que te hayas reído!

      El pobre hombre no es más que un “mandao”, la verdad. Si hay algo que no dudo es que la decisión no se tomó ni rápido ni a la ligera. Por eso me asusta que el resultado sea el que es. Además, hay muchos factores que no he investigado como temas de copyright y demás (por mis escasos medios como investigadora) que pueden tener mucho que ver. Está claro que el objetivo era venderla, y posiblemente el título sea adecuado en ese aspecto, pero la de gente que se está perdiendo una comedia de las buenas es una lástima… Qué mundo este.

      Pensé también en Jungla de cristal cuando lo escribía porque es uno de los casos que más comento cuando estamos entre amigos y tal. Es el peligro de estas cosas. Muchas gracias por el blog que recomiendas, lo añado a favoritos volando, ¡me encantan estas cosas!

      Gracias por comentar, Pablo :_)

  3. Me ha gustado especialmente esta entrada, que yo soy otro que se deja los euros a menudo yendo al cine x)

    Hay que ver qué cafres que son algunos Corbatas…mira lo que le hicieron a Eternal Sunshine of the Spotless Mind, que es uno de esos ejemplos de película que no vi en el cine porque el título me parecía una basura importante. Por cierto, tampoco fui a “Resacón” y no dejo de oír buenas críticas, supongo que también la acabaré viendo x)

    • ¡Señor Squallido!

      Cómo me gusta que me comente usted, y que vaya al cine, por supuesto. Lo de “Eternal” nunca lo perdonaré. Es una de mis películas favoritas. Es hacerse pis encima de Alexander Pope, y nadie hace eso con el autor de mi querido “An essay on criticism”. Grrrr. Y lo mismo con “Garden State”, de Zach Braff, que aquí se llamó “Algo en común”. Por el amor de una madre… De verdad, “Resacón en las Vegas” es una comedia de los pies a la cabeza y Zach Galifianakis es un cómico increíble. Yo la recomiendo si un día estás con el ánimo bajo.

  4. Ay, Nieves, yo ya dejé de preocuparme por las traducciones de los títulos de películas desde hace mucho tiempo. Los grandes directivos no entienden lo que significa la traducción y lo monetarizan absolutamente todo. Además crean una tendencia muy bien vendida dándole a los títulos un claro toque hollywodiense.

    Para los grandes productores de cine, los traductores no somos más que meras comparsas, incluso diría que meras comparsas es una calificación demasiado indulgente. Jamás vería una película que se llamara “Resacón en Las Vegas” ya no solo por la traducción sino también por el tipo de cine que me quieren vender. Es ya cuestión de gustos. Por eso digo lo de la tendencia que ha implantado ya Hollywood con este tipo de películas dándole un toque “alocado, disparatado” a los títulos de las pelis. Cuando leo en cartelera, “Resacón en Las Vegas” o, por poner otro ejemplo, “Dos colgaos muy fumaos” huyo de estas pelis como lo haría de la peste.

    • La verdad es que es mejor no pensarlo, pero cuando ves cosas de estas… Ay, cuesta, cuesta. Al final parece que hasta las películas cortadas por otro patrón caen en el saco de las patrañas de siempre. Me entristece bastante… De hecho la pena es esa, que tanto tú como yo huyamos como de la peste de esas películas sin saber si son en realidad igual de malas. A mí Resacón me pareció muy divertida, con un estilo de humor que a mí personalmente me entra mucho (nada que ver con la otra que mencionas o, que se yo, “Colega, donde está mi coche”). Por eso me molesta particularmente que se meta en el saco de “humor de colgaos estadounidense”. Me costó mucho verla y la tenía totalmente prejuzgada, y cuando me convencieron al fin vi hasta qué punto una peli puede pasar por algo que no es por culpa de un simple título. No es desde luego “La cena de los idiotas”, pero dentro de su tipo de humor es de lo mejor que he visto.

  5. Mi querida Neus:

    Como siempre, me ha encantado. Llevo solo unos pocos años preguntándome los por qué, más que nada porque hasta que no vine a este país y me vi obligada a ver películas sin doblar (una obligación muy placentera), no me di cuenta de tremenda necedad. Sí, necedad porque, para mí, hacer destrozos a los títulos como se hace, es de necios. Y, por eso mismo, creo que la frase que mejor resumen esta entrada es esta: «el señor que vende piensa siempre que el señor que consume es idiota.»

    Y creo que en eso se basa el marketing de cualquier tipo, en hacer creer al consumidor que algo es lo mejor y necesitan consumirlo. De ahí que, casi siempre, el consumidor acabe decepcionado ante la consumición.

    De hecho, fue mi novio el que me hizo darme cuenta de estas cosas. Y también aquella gente que me decían si había visto tal o cual película, a lo que yo, tras haber traducido mentalmente el nombre al español, decía: “No, I haven’t”. Vamos, que parecía una llegada de otro mundo que no había visto la mayoría de las películas que han mamado la gente de mi edad. Ahora, por culpa de «El corbatas», siempre pregunto que ¿de qué va la peli?, para saber si está en mi base de datos interna o no.

    En fin, esperemos que haya muchas segundas partes de todas esas películas para que «El Corbatas» lo pase mal y se dé cuenta que todo este circo tiene que acabar ya :)

    Por cierto, se me acaba de ocurrir una buena traducción, muy “catchy” y totalmente adaptada al público español que no habla inglés, para la peli que unió a Brad Pitt y Angelina Jolie: “Los señores González” :) Impresionante, ¿eh? ;)

    • Y como siempre me emociona y te lo agradezco, sobre todo que me ayudes tanto (y todos, en general) a “menear” todo lo que escribo. No sé si lo digo suficiente, pero ahí queda…

      Esa obligación te la robaría. Yo no veo ni la mitad de cosas en V.O. que antes. A Albert no le importa si no tiene la opción de verlas dobladas, pero si no me cuesta bastante convencerle. A veces está menos “comodón” y lo consigo, pero deu n’hi do… No sé si me pasé en eso de siempre, pero es la sensación que tengo. Cada día más siento un aborregamiento general que me cuesta entender. Es que nos conformamos con nada.

      Cuando veo otro tipo de ideas de márketing que llevan a cabo empresas más pequeñas y con ánimo de vender y no de forrarse (que es distinto) siento más pena que otra cosa, porque habrá quien les llame “perdedores”. El caso es que reine la avaricia y querer siempre más, y más, y más y mucho más. Si podemos tener 2 millones de espectadores, ¿por qué no engañar a otros 6 vendiéndoles algo que no van a ver? Como tú dices, lo que se genera al final es decepción, pero como ya hemos pagado… Ah, se siente. Si acaso, lo único que podemos agradecerle a «El corbatas» es que nos leemos la sinópsis antes de tirarnos a ver cualquier cosa. Aunque lo de las sinópsis también tiene tela…

      Totalmente. Y da para una serie familiar de Tele5 y todo. Impresive.

  6. Me acabo de acordar de un caso de películas que comparten el título, aunque no tengan nada que ver la una (drama metafísico con Robin Williams) con la otra (comedia de fantasía con Adam Sandler): Más allá de los sueños.

    La primera, titulada originalmente What Dreams May Come, es del año 1998, y este es su cartel: http://img.pctestrenos.com/banco-de-imagenes/original/004954/mas-alla-de-los-suenos-dvdripspanish.jpg
    (Por cierto, ¿no os chirría horriblemente la coma que hay en la frase “EL FINAL, ES SÓLO EL PRINCIPIO”?)

    La segunda es del año 2008 y su título original es Bedtime Stories. En España El Corbatas ha hecho de las suya y aparece como “Más allá de los sueños (Bedtime Stories)”. Con un par.
    Cartel: http://www.cine365.com/sites/default/files/cartel/Mas_alla_de_los_suenos_(Bedtime_Stories)_-_600.jpg

  7. Wow, fantástica entrada, ¡y muy divertida! Dejando de lado lo cafre de las traducciones de los títulos por no sé cuáles a priori que me niego a entender (y que pasan por tratar al público que paga su entrada de tontaina), me ha hecho mucha gracia constatar que no soy el único al que la procrastinación agudiza la creatividad. Es increíble cómo la mente se inventa cualquier cosa con tal de no afrontar la tarea más inmediata :D
    Volviendo al tema de la entrada, más allá de lo cafre de estas traducciones, me ha recordado la pesada que puede llegar a ser la gente que no es del mundillo traductoril y que para hacer la gracia de turno te recuerdan lo malos que son los títulos traducidos de las pelis. Con tu permiso, me apropiaré del personaje del señor Corbatas para ilustrarles un poco.

    • ¡Muchas gracias, Lluis! Me alegro de que la hayas disfrutado.

      Procrastinar es estupendo de vez en cuando. Escribir en el que está siendo el peor día de tu vida (o eso crees) también funciona muy bien, o al menos a mí. Parece que al pensar en cosas tristes (como las obligaciones) a uno le entran más ganas de hacer de todo. Mientras salga algo bueno de todo eso y no un simple “voy a comer helado mientras veo las horas pasar”, yo diría que no está del todo mal. Por suerte, además, terminé el trabajo a tiempo y con el subidón moral que me da leeros me salió hasta mejor de lo que esperaba. En general trabajo mucho mejor bajo presión, cuando menos queda para una fecha de entrega, más doy yo por la causa y mejor me concentro. Un poco masoquista, pero bueno, me dibujaron así x’D

      Si eso fuera lo único… A mí es que me han dicho de todo. Realmente hay cosas de las que no te das cuenta hasta que no te metes en el mundillo, yo misma criticaba cosas de los subtítulos antes de saber cómo funcionan. Explicarlo con humor es la única manera, así que el Corbatas es todo tuyo, yo voy con copyleft incorporado: ¡compartir es vivir! x_)

  8. Buen post, Nieves. Me encanta tu estilo, juas. ¡Te lo juro por Santa Patata Frita! XDDD

    La cosa es que, aparte del marketing, que es el mandamás, también el Ministerio tiene algo que decir; existe una base de datos de películas exhibidas en España (http://www.mcu.es/cine/CE/BBDDPeliculas/BBDDPeliculas_Index.html) y los títulos no se pueden repetir. El título de La resaca no existe, pero Resaca a secas sí (del 85). Tal vez también tuviera algo que ver…

    Ahí queda eso. ¡Saludines!

    • ¡Muchas gracias! Puedes llevar la Santa Patata Frita hasta los confines de internet si quieres, no tiene copyright ;D

      Es más que posible, no he mencionado el tema de los derechos más que de pasada, pero estoy segura de que en la mayoría de los casos tiene mucho que ver. Gracias por la base de datos, por cierto, no sabía que existiera algo tan “oficial”. Me lo guardo en tres, dos, uno…

      Gracias por pasarte por aquí, Ayako :_

  9. Casualmente hace unos días leí un artículo similar de Untipoconboina: http://reflexionesdeuntipoconboina.blogspot.com/2011/04/carino-he-espiado-los-ninos.html El señor Crapsmith es el primo americano de El Corbatas. Sí, en esa familia son unos impresentables.

    En su día, cuando vi el tráiler de “Resacón en las Vegas”, me dije: “vaya mierda de película, otra americanada”. Acabó el tráiler, vi el título y me dije “pues sí, confirmado, una mierda pinchá nun palo”. Todos los que me hablan de esta peli dicen que es muy buena, pero no me fío. Al fin y al cabo, este año ya he visto otro engendro: “Jacuzzi al pasado” y tengo cubierto el cupo de este año en películas de amigos que se van de borrachera.

    Ahora iba a mencionar el increíble caso del título español de “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, pero veo que ya se me ha adelantado Squallido. También se me ha adelantado Curri al contar sus dificultades para identificar títulos con pelis. Como ya se me han adelantado, no contaré que me pasó lo mismo cuando una amiga me mencionó el título en español de esta peli, le dije que no me sonaba, me contó el argumento y le dije: “ah, coño, claro, en inglés es…”.

    Una vez más, a tus pies, excelente entrada. Solo una aclaración: si uno está con su pareja en el cine, no puede estar solo, aunque solo haya dos personas. Algunos sí vamos al cine solos como la una. #qvmt

    • Qué curioso, Jordi, juro solemnemente que no lo conocía, pero Crapsmith es sin duda un compañero de fatigas perfecto para El Corbatas. Tengo que dejarle un comentario a este muchacho y arreglar una reunión entre ambos. Y por cierto, su nombre de señor malvado es mucho mejor, me encanta x’D

      ¡Ese es el problema! Todo eso me pasó a mí también, hubo miradas de complicidad con mi pareja para aburrir. Nos la tuvo que recomendar alguien que nunca, jamás ha discrepado con nosotros en temas cinematográficos para que nos decidiéramos a verla. Al final acabamos los dos llorando de risa. No sé si es que somos muy simples, pero en general las comedias baratuchas ni las tocamos. De “Jacuzzi al pasado” he oído cosas terribles, ya me gustaría que no fuera así porque se echa de menos al John Cusack de antaño.

      Es que lo de “Eternal” fue sangrante. Tuve que comprarme la película importada porque no podía soportar ver ese título en la caja. En pocas ocasiones he visto un título tan desafortunado, y más cuando en la propia película se hace una referencia explícita a la cita de Alexander Pope que le da nombre. Es lo que comentaba antes, un título tiene que recoger la esencia de una película, un libro, un capítulo, un juego… Pocas cosas hay más complicadas que condensar en una línea toda una obra o un concepto. Debería tratarse con muchísimo cuidado, pero está claro que lo que prima hoy en día no es el arte, sino los beneficios que se saquen de él.

      Muchas gracias, Jordi, viniendo de alguien que hace unas tablas de Excel tan acojonantemente detalladas es un gran halago. Te acepto la aclaración, aunque tengo que matizar que algunas personas nos ven a los dos como un sólo ente bicéfalo. Es un tema digno de ser discutirlo con unas cervezas o, en mi caso, una coca-cola de por medio ;D

  10. Aparte de las decisiones del Corbatas hay que tomar en cuenta que muchos titulos originales entran en conflicto con los derechos de autor y copirraises de otras obras del resto de paises, segun “protegieron” sus derechos en el pais de origen, el continente de origen o incluso a nivel mundial.

    Aparte de eso, la verdad es que muchas veces la cagan con los titulos.

    En el caso de Die Hard, aqui mencionado, seria algo asi como “Duro de Matar” (en Sudamerica), la cual tendria el mismo titulo que una de Jackie Chan (Rumble in the Bronx) aqui en España. Quizas deberia llamarse “Resistiendose a morir” o “Negandose a Morir”, pero eso suena a peli moñas y no a peli de accion. Die Hard 2 tambien tiene cristales, en menor medida, y la 3 tiene todos los de Nueva York :P La cagada tremenda fue con La Junga 4.0, cuando el Original es “Live Free or Die Hard” (Vive libre o Muere Duro”).

    Y no solo la cagan con las traducciones de los titulos, sino que tambien con las adaptaciones de los guiones, y sin Ir mas lejos, ¿quien no ha dicho nunca eso de “Sayonara Baby” a un angloparlante y este te ha mirado con cara de asco? La version original de esta famosa frase del cine de accion es “Hasta la Vista Baby” y ahi, seguramente el corbatas pensaria: ¿Como demonios traducimos al español “Hasta la vista”? Se le encendio la bombilla y dijo “Sayonara”, que es Japones y ademas es algo que odian los americanos.

    Rebotado desde Facebook por Xisca Verd ;)

    • Lo de los derechos es muy cierto, se lo decía a Ayako, aunque no haya entrado en detalles al respecto seguro que tiene mucho que ver. Aún así sería curioso, viendo el ejemplo que ha puesto Ángel en su comentario. En muchos casos será así pero como dices muchas veces lo que pasa es que se los cargan para hacerlos más comerciales. La triste verdad.

      ¡Es que es tan relativo! A mí me suena a tipo duro luchando por sobrevivir, pero a otros muchos les vendrá a la mente una joven afectada por una enfermedad terminal aferrándose a la vida x’D Muy complicado este tema, sin duda. En la 4 como mucho saltan cristales por los aires, los del helicóptero, y poco más. Bueno, las gafas de Kevin Smith también son de cristal, pero eso ya es tomarse muchas licencias x’DDD

      Si se hubiera quedado tal cual, “Hasta la vista, baby” habría sido perfecto. Mantienes el baby. Genera la misma sensación. ¡Yo os maldigo!

      Gracias por dejarte caer por aquí y por contarme de dónde vienes. La idea es que vuelvas, así que vamos a intentarlo ^^

  11. Hola, Neus.

    Enhorabuena por esta entrada. Hace nada traduje un documental sobre la vida y milagros de Sam Peckinpah en la que Kris Kristofferson decía que en Hollywood todo se basa en la lucha de los que manejan el dinero contra los creativos.
    Pues aquí pasa lo mismo, me temo.

  12. En este momento, la que está procrastinando soy yo, con todo el trabajo que me espera cuando cierre el navegador. Pero ha sido un placer procrastinar por este blog. Si ya me resulta difícil escribir un título cuando se trata de un trabajo propio, traducir el título de una obra ajena –ya sea film, libro, artículo– me parece una tarea diabólica. Creo que deberían pagar un extra por ello. ¿Habrá quien se dedique sólo a traducir títulos? Yo lo veo como una especialización. Profesión “traductor/a de títulos”. Creo que daría hasta para un master, ahora que los hay tan especializados.

    • Me alegra mucho ser el motivo de procrastinación de alguien, y me hace sentir acompañada en mi irresponsabilidad. Lo de los títulos ya nos lo advertían en el colegio, con las redacciones, y creo que pocos profesores inciden de verdad en eso. Parece una parte irrelevante de un trabajo, pero en realidad tienen que encerrar todo el significado del mundo. Da igual que sean 5 páginas que 5.000, el título siempre está ahí y siempre tiene unos límites de longitud, ¡no es tan fácil! Me consta que hay gente que, aunque no lo hace en exclusiva, traduce ristras de títulos. El problema es que muchas veces esas personas no pueden ver las películas, sólo traducen el título. Y seguro que de ahí surge gran parte del problema. Lo del máster… he visto cosas más raras. Todo llegará.

      ¡Gracias por pasarte por aquí!

  13. Eres grande, Nieves. MUY grande.
    No tengo nada que añadir, salvo que en su momento también me negué a ver Resacón en Las Vegas precisamente por su titulito. Me sugería la misma calidad que Road Trip (viaje de pirados). A día de hoy, aún sigo sin verla.

    Me encantas :)

    • Que me sonrojo :__

      Gracias, Marta. Me parece que si hicieramos un grupo en Facebook seríamos unos cuantos. Nada que ver con Road Trip, aunque tiene algo del género, a mí me pareció (siendo lo que es, una comedia absurda) una estupenda película de género.

      Yo también puedo decir lo mismo ¡pero gracias, de verdad!

  14. Sí, sí, con el cine todo el mundo lo ve clarísimo y se ofende y critica, pero yo me niego a avanzar al terreno audiovisual hasta que alguien me explique por qué Brave New World (léase en cursiva, que no sé ponerla) se tradujo por Un mundo feliz (idem de cursiva) –y eso sí fue el traductor.
    Dixit
    xD

    • ¡Que no, mujer! Ya le daré otro día a la literatura, ya. Ese ejemplo en concreto a mí también me irrita (me consta que a mi hermana especialmente). Yo tampoco lo entiendo, pero buscaremos la explicación, tranquila.

  15. Muy buena entrada, Nieves :)
    Si mi padre la leyera, me imagino su cara. Él, que se indigna por el tema de los títulos que no son «fieles» al original, si viera tu reflexión, tendría un motivo más para criticar a los «caciques del marketing cinematográfico». Si me permites, te comento algo que hace unos años, me indignó (ya que ahora está tan de moda la palabra XD) y mucho sobre la traducción del título de la película The Village (El Bosque, en su versión en castellano).

    Por aquella época todavía estaba en la universidad y recuerdo que la profesora de Literatura de EE. UU nos recomendó ver esta película por sus referencias al «pueblo puritano». Puedes imaginar mi estupor y posterior cabreo al ver que la esencia del título original de la película se perdía tras el elemento, secundario en mi opinión, del bosque, cuando lo que realmente se quería remarcar era la comunidad tan absolutamente restrictiva que formaba este colectivo y hasta dónde llegaba su fanatismo por conservarla. Seguramente, “El Corbatas” pensó que si traducía ciñéndose al título original, “El Pueblo” o “La Aldea”, nos creeríamos que era una película sobre ovejas y no iría al cine a verla ni el Tato… Sin embargo, creo que deberían haber barajado más opciones a la hora de elegir este título, para mí demasiado mediático y que pierde toda connotación al tema real de la película… Recordando esta anécdota años más tarde, ahora que además de filóloga, me he formado como traductora audiovisual, describir la impotencia que siento me resulta difícil. Los traductores estamos atados de pies y manos la mayoría de veces y debemos «someternos» a la voluntad del cliente (el gran señor que financia el proyecto, claro); y en este caso, estos grandes expertos sobre marketing olvidan, que el cliente final y verdadero es «el pueblo» y que lo que queremos son buenos productos, no que nos engañen con títulos confusos que no se ajustan ni al original ni al contenido de la película ni tienen sentido lógico o perspectiva de futuro (por aquello de las potenciales segundas partes). Te felicito por la entrada de nuevo, un placer leerte :)

    • Me he hecho de rogar, pero creo que ya es hora de darte las gracias por este pedazo de comentario, ¿no? :_D

      Tu padre es un hombre sabio, por lo que veo. En cuanto al tema de “El Bosque”, no podría estar más de acuerdo, y de hecho mi profesora de cultura americana también nos recomendó la película (mira tú por dónde). Está claro que “El Bosque” tiene mucho más intringulis, terror, intriga y dolor de barriga… En fin, ya sabemos cómo piensa esta gente, pero yo siento la misma impotencia que tú. De hecho me sentí algo estafada con esta película por diversos motivos, y el título fue uno de ellos…

      Un placer que me comentes, ¡por aquí te espero!

  16. Buah, ¡qué pedazo de post! Tengo que decir que me ha encantado tu estilo y me he reído una barbaridad xD. Lo que comentaba Pablo por ejemplo de La Jungla de Cristal me lo decía mi novio también, que no tenía sentido ninguno en el resto de las películas y no entendía por qué seguían poniéndole los sucesivos numeritos (2, 3, 4, etc.) si en cada película la acción tenía lugar en un sitio diferente.

    Lo que comentas de Resacón en Las Vegas… me ha hecho muchísima gracia, precisamente porque el otro día vi el anuncio y la verdad, no asocié el título de esta segunda parte con la primera. De hecho, mi comentario fue: “Ah, ¿pero había una primera parte de esto?” Está claro que la industria lo que quiere es vender, aunque a mí desde luego estos títulos chorras me tiran para atrás más de lo que me animan a ir al cine, precisamente porque pienso: “Vaya, otra chorropelícula de comedia americana”.

    Felicidades por el post, ha sido simplemente genial :D. ¡Te agrego a mi lista de blogs! ;)

    • ¡Gracias, Eva!

      Me gusta que te guste, y sobre todo que te rías. Es una de las cosas que más me emociona que me digan, una es muy payasa y hace ilusión :_)

      Es que es uno de los grandes WTF de la traducción de títulos de películas. Aun así, parece que eso no ha impedido que Bruce Willis se forre un rato y que nos vendan el mismo producto que esperamos ver, así que bueno, el impacto es menor…

      No me extraña lo más mínimo, la primera vez que vi el título en castellano pensé “qué descarado que aprovechen el título de otra peli que ha tenido éxito”. Hasta que me fijé en el subtitulo.

      ¡Muchas gracias por el comentario!

  17. Nieves, ahora mismo me llevo tu entrada a mi muro en FB para que mis amistades (las ajenas a la traducción, se entiende) se enteren de una vez por qué los traductores no somos los culpables de los títulos.

  18. Algo así pasó con “Metro”, de Eddie Murphy (no digo que sea buena ^^) que se tradujo como “El Negociador”. Al cabo de poco sacaron “The Negotiator”, con Samuel L. Jackson i Kevin Spacey que, siendo esta la verdadera “EL Negociador” la tradujeron como… “Negociador” (sin artículo) O_O!

    • ¡No tenía ni idea, Alex! Eso es un fail en toda regla x’D Es como titular a una película “Perro” o “Casa”. Terrible.
      ¡Gracias por pasarte a compartir títulos para no dormir!

  19. Me ha encantado el post. Aunque la mayoría de mis amigos de feisbuk también son traductores, lo acabo de colgar para terminar de educar al resto :-)

    • Hola, Sandra.

      ¡Gracias por seguir el blog! Me alegra que te haya divertido, era la idea : D Buenísima Tropic Thunder, me reconcilió un poco (sólo un poco) con Tom Cruise. Al menos hace algo útil con su demencia x’D Es el prototipo de “Corbatas”, sí, versión gañán.

  20. Un comentario que dejó Carlota Rodríguez Yárnoz , pero se equivocó de sección :)

    ¡Hola, Nieves!
    Curri compartió este artículo en TRAG, foro al que pertenezco, y te cuento que me he reído mucho y te he acompañado en tus varias indignaciones. El tema de los títulos de las películas es muy raro, independientemente de quién los decida. En Venezuela, donde vivo, hace muchos años se reunían unas personas selectas y después de ver la película discutían el título. Obviamente, esto ocurría antes de que se exhibiera en las salas. Entonces al menos se discutía. Ahora, todo parece indicar que ya no se discute: un corbatas – o similar – es el egañabobos designado para asestarnos un título. Aquí no pocas películas conservan su título original. ¿Marketing? Podría ser… pero ciertamente, del título depende muchas veces que nos atraiga o no una película, con lo cual, los culpables de que vayamos a verla o no, son los corbatas – o similares. ¿Será que algún día nos devolverán el importe de la entrada si nos sentimos estafados luego de ver algo que no era lo que el título sugería? Hay muchas pelis que yo no veo porque el título es como un repelente y luego me dicen que “nada que ver”, pero igual… Pero creo que la cosa va para peor. En cualquier caso, a los traductores nadie nos pregunta nunca. Dan por hecho que eso no nos corresponde. Si supieran…
    Un saludo desde Caracas y enhorabuena por este blog y por tener una mente tan inquieta. Buena razón tiene Curri para temer por todos cuando ingreses al mercado laboral. Beso…

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